En el año 1998, cuando la primera entrega de la saga vio la luz vivíamos un momento convulso en esto del mundo de las maquinitas, como mi madre decía. Mientras Sony comenzaba su reino, Nintendo hacía lo propio con su N64 y resistía los envites de la primera. Por otra parte, Sega se desvanecía con su Saturn (en mi opinión injustamente). Mi cara no era ajena a tal evento: el acné hacía acto de presencia a la vez que mis manos sujetaban el mando de mi Playstation. Sí chicos, la primera. Aquel mazacote gris con 3 botones y que permitía escuchar CDs de música que, por aquel entonces, era lo más.
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