Aún quedaba un año para que Antonio Rebollo maravillara al mundo en Barcelona. Yo acababa de empezar educación primaria y con mi vetusta Game Boy sorteaba torpemente a cuantos Koopa amenazaban con comerse a uno de los mayores héroes de todos los tiempos: Mario o dos pegotes grises que se movían sobre una pantalla más oscura que la boca de un lobo. Bueno, volvamos al tema. El caso es que SEGA, con ...[Read More]