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Las seis pilas del Erizo Azul: Game Gear, una historia de amor y odio

GAME GEAR

Aún quedaba un año para que Antonio Rebollo maravillara al mundo en Barcelona. Yo acababa de empezar educación primaria y con mi vetusta Game Boy sorteaba torpemente a cuantos Koopa amenazaban con comerse a uno de los mayores héroes de todos los tiempos: Mario o dos pegotes grises que se movían sobre una pantalla más oscura que la boca de un lobo.

Bueno, volvamos al tema. El caso es que SEGA, con su Master System en plena forma, decidió entrar al trapo a Nintendo y sacar su propia consola portátil. ¿Sacas un Mario de bolsillo? ¿Acaso te piensas que nosotros no somos capaces de hacerlo mejor? Estas preguntas llenaron la sede de la compañía japonesa y diseñaron un dispositivo único. Una bestia concebida para vencer a Nintendo a base de potencia bruta. ¿A que no os suena raro ni lejano? Si es que la historia siempre se repite. La finalmente llamada Game Gear escondía bajo su gigante chasis negro un monstruo que amenazaba con devorarse a aquel ladrillo gris que era la primera e incolora Game Boy.

A mediados de 1991 en Europa el erizo azul pasó de las 625 líneas de las TV de entonces a una colorida pantalla LCD retroiluminada alimentada por 6 pilas. Esta fue precisamente una de las causas por las cuales la consola no logró terminar con el reinado de la portátil de Nintendo. No fue su tamaño. Lo cierto es que no tenía nada que envidiar a las puertas que Doraemon saca de su bolsillo para volver a casa. Tampoco su impresionante catálogo: Sonic, Virtua Fighter, Aladdin, El Rey León, Shinobi, Devilish, Factory Panic, Crystal Warriors, Shining Force …

El sintonizador de TV, este accesorio la hacia mas versátil que su competencia

El gran problema era mantener en funcionamiento un dispositivo a la altura de las máquinas de sobremesa, pues requería de mucha energía. Teniendo en cuenta que las baterías LR6 nos costarían unas 200 pesetas de la época (hoy en día 1,20 €) y no pasaban de las tres horas y pico de juego, os podéis imaginar cuánto os dejaríais si jugabais una tarde entera. O nos comprábamos unas recargables o con un adaptador de corriente de 9V. Una de dos, porque la alternativa era, como poco, inviable. Por otra parte, su precio era el doble que el de una Game Boy del momento. Comprendamos que eran otros tiempos (las consolas eran socialmente consideradas juguetes caros) y que las cosas valen un dinero y no todos pueden permitirse pagar un precio muy elevado por una máquina, aunque realmente los valga. Esto es algo que podemos extrapolar hoy en día. Desde la Revolución Neolítica el mundo funciona más o menos así. Pese a ello, salieron packs con juegos bastante interesantes. Entre ellos, el que incluía el recordado plataformas de Disney Aladdín, que no tenía nada que envidiar al que salió para SNES en su momento.

 

Con todo ello y pese a sus notables “peros”, no fue un fracaso comercial ni mucho menos. Game Gear ocupó el poco espacio que la portátil de Nintendo dejaba a sus rivales en el mercado. Básicamente podríamos decir que su presencia fue más o menos la que Sony ha tenido con su fantástica PSP. Mandó a la irrelevancia a otros sistemas del momento como Atari Lynx, los cuales rápidamente desaparecieron del panorama. No podían competir con una bestia oscura capaz de reproducir televisión en su pantalla ni con su catálogo. Esto era cosa de dos y el pastel quedó repartido entre SEGA y los creadores del fontanero bigotudo.

Durante 6 años recibió más de 300 títulos. Aguantó el tirón de la petaca gris de Nintendo y tuvo un ciclo de vida que se extendió hasta 1997, poco antes de la llegada de la Game Boy Color y en pleno auge de Playstation y Saturn, con la N64 a las puertas. Tras ello, SEGA no volvió a pelear en el mercado de las consolas de bolsillo y en las sobremesa, tras el fracaso de varios sistemas, disparó su última bala con Dreamcast.

Game Gear es una de esas grandes olvidadas de la historia del octavo arte. Un digno rival, un Leónidas de bolsillo. Ninguna portátil ha competido hasta la fecha de forma tan decidida y aguerrida contra Nintendo. Tras ella lo intentaron muchos con mayor o menor suerte. En Japón tenemos el ejemplo de la Wonderswan de Bandai con sus diferentes versiones, en Corea la GP32X, la Neo Geo Pocket o la propia Sony con la ya citada PSP y la PSVita. Son unos cuantos ejemplos de grandes máquinas pero sin el gancho y la buena mano que SEGA ponía en cada uno de sus trabajos.

Si os apetece saborear un poco del gaming portátil de la primera mitad de los 90, hoy en día no es difícil encontrar una Game Gear en el mercado de segunda mano a precio razonable. Otra opción es la tienda virtual de 3DS que cuenta con algunos buenos ejemplos del catálogo original de esta consola.

Os dejo con un gameplay que me he encontrado de uno de mis juegos favoritos de este sistema: El genial Psychic World.

Diego
Cada día me levanto y cuando vuelvo de un largo día de trabajo, puedo imaginarme siendo el héroe, el villano y revivir mil y una aventuras. Puedo ser uno y puedo ser todos. Hoy soy Solid Snake, mañana Samus y pasado mañana Toad.

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